Home, stinky home

Hechos: Mañana fría, despertador sonando, ojos semicerrados, piernas pesadas. Te levantas, caminas zozobrando de una manera que pondría los pelos de punta al capitán del Titanic, abres la puerta del baño con el chirrido correspondiente. Pese a las veces que lo has visto no deja de sorprenderte que haya más trozo de pared con pintura desconchada que pintada, eludes mirar la mancha negra de la bañera que, a ciencia cierta, sabes que un día saltará sobre ti para engullirte. Más dormido que asustado te diriges a tu momento All Bran, te sientas en el inodoro cuando... ¡¡Sorpresa!! En lugar de escobilla vemos con pudor un cepillo de dientes apoyado sobre una tubería contigua.
Conclusiones: O no estos tíos no cagan, o limpian con la mano, o usan el cepillo ese (que visto como son y que se llama cepillo igual también se peinan con él).
Medidas: Vamos al curro y allí ya preguntaremos por el señor Roca.

Hechos: Una mañana anterior a la relatada, te levantas igual que la anterior con la sublime ventaja de no tener que ir al tajo, vas al baño, esta vez a tu momento Voll-Damm. Los ojos aún no están listos para observar la desconchada pared ya que aún no la tienen tan vista, esquiva visual. Topas en la esquiva con la mancha de la bañera que te devuelve la mirada, ella no tiene sueño, tiene hambre... te haces el Henrik Larsson, digo, el sueco, y haces como si no la hubiese visto, ella no lo dice, pero yo sé que le molesta que no la saluden. Te das cuenta que como en los cinco días que llevas a caballo entre esa casa y la paterna habías esquivado el baño, no has reparado en que no hay papel higiénico. Mal menor, miccionar sin papel, al fin y al cabo, debería ser inherente al hombre, te preguntas con que se limpiarán cuando posean otras necesidades, pero hasta ahora no era tu problema.
Conclusión: Hay que comprar papel entre todos para colgarlo del inexistente colgador de papel.
Medidas: Se compra un colgador, se compra papel, se instala el colgador con el papel correspondiente y alegremente se departe con los tocayos el modo de pago para siguientes incursiones papeleras.
Hechos V2.0: Uno de ellos (el normal) desaparece, el subnormal... digo, el rarito dice que él tiene el culo delicado y que no usa papel, que se lava en el bidé. El bidé convive con un trapo de cocina que lleva ahí más tiempo que Fraga en el PP, y que como el resto de cosas en la casa es alérgico al agua así que no se moja. Uno sigue preguntándose como cagan.
Conclusión V2: O no cagan, o ya que tienen las manos sucias de usarlas como escobilla aprovechan para limpiarse (quizá el orden sea inverso). En todo caso no pretendiendo comprar el papel a discreción para todos (ya que si está pagado sí que lo usan) lo llevaré hasta allí cada vez que haya que ir al baño.

Hechos: Hace dos meses cuando llegué, quedaban 1.5 dedos de lavavajillas marca la cabra. Yo, amén del Mistol que muy apropiadamente tengo oculto en el cuarto y uso para fregar, vengo a usar medio dedo de lavavajillas al mes por las 3 veces mensuales que me da por lavarme las manos en la cocina sin fregar nada. Llevo dos meses, queda medio dedo de lavavajillas. La escurridera, que obviamente no compartimos, está siempre llena, y yo alguna vez les he visto usar platos y cubiertos como si se tratase de seres humanos, así que fregar fregarán, estropajo tienen, supongo que con la mierda del agua de Valencia matarán a las bacterias, por que lo que es jabón usan menos que papel del water.
Conclusión: Vaya par de cerdos.
Medidas: El normal 90,200,90 el rarito 30,40,30.

Citando a Nelson (de los Simpson) muy apropiadamente en este caso, hasta que nos olamos.

4 comentarios:

Mari dijo...

Seguro que el fondo del problema es la solidaridad: no pueden dejar ver como pasan hambre las cucarachas que viven en el fregadero :)

Anónimo dijo...

El sitio que describes no tiene desperdicio.....cuando lo desocupes avisa por favor que voy en tu lugar seguro.Por cierto,esa mancha que describes.......igual hay vida interior, y tienen ahi el papel higienico, la escobilla...etc etc. Henny

EL CASTIGO DE DIOS dijo...

Siempre me sentaba lejos de las hogueras. No me gustaba ser iluminada en la noche por ninguna clase de luz y menos la del fuego. Me daba escalofríos imaginar mi silueta recortada por un resplandor amarillo, en medio de la oscuridad… para que alguien oculto entre las sombras, un Cazador por ejemplo, pudiera dar en el blanco fácilmente. ¡Ni hablar!
Quizá fuera la costumbre adquirida durante mis andanzas, o quizá una manía irracional. Pero así era..... mientras vivía.....

DESPOSEIDO dijo...

Llovía, la noche era cerrada. Ocultos en las colinas aguardábamos el amanecer. Habíamos avanzado por aquel terreno enfangado a pie, dejando los caballos en la retaguardia. El plan era muy simple, tras la tormenta, y con las primeras luces del alba, atacaríamos el campamento árabe, asentado al pie de las colinas, en el valle. Mientras tanto debíamos esperar, camuflados entre la maleza, para que ningún ruido, ni destello pudiera alertar a nuestros enemigos de nuestra presencia.

Acechando a mis enemigos, aguardaba pacientemente rodeado de mis compañeros. La distancia entre nosotros era la justa para que pudiéramos hacernos eco de las ordenes del capitán, pero la lluvia había arreciado tanto que era imposible distinguir ni la figura de un árbol a mas de tres metros.

Ante la imposibilidad de hacer nada más, mantuve mi posición, atento a las debiles luces de los farolillos que aquellos arabes mantenian encendidas en su improvisado campamento. Todo parecía en calma, ninguno de los dos bandos tomaba la iniciativa....
y sin embargo, algo me decía que estaba en peligro, en un serio peligro......